Pablito y el globo

Erase una vez era un niño que vivía en una gran casa hecha de chocolate. Tenía muchos juguetes. Tenía pelotas, peonzas, tebeos, etc. Pero Pablito, que así se llamaba el niño, no era feliz, pues en realidad lo que el quería era volar.

Modelo

Volar se convirtió en una obsesión. Poco a poco dejó de bailar su peonza y de jugar a la pelota. En vez de eso, se dedicaba a fantasear con recorrer el mundo a vista de pájaro.
Un día, Pablito decidió que ya era hora de cumplir sus sueños, pero como no se atrevía a hacerlo solo, fue a ver a su amiga Caperucita.

Ya en casa de la abuelita, que vivía debajo del Arcoiris,  Pablito le contó a su amiga las ganas que tenía de volar. Caperucita se rió como si le hubieran contado un chiste buenísimo.
-¡Jajaja, que gracioso eres Pablito!. Eres un niño y los niños no vuelan.
Le dijo Caperucita.
-¡Los niños si que pueden volar!. Solo hace falta saber como…
Le respondió Pablito

Pablito salió de casa un poco decepcionado, aunque todavía creía en la magia. Cuando estaba cerca de su casa, observó con gran asombro que un montón de globos salían volando a través de la puerta de su casa. Había globos azules, verdes, naranjas… ¡Incluso algún globo dorado!. Pero el que más llamó la atención de Pablito era uno plateado.

Pablito atrapó aquel globo, después de estar un buen rato esquivando al resto. Cuando lo tuvo en sus manos, notó que sus pies se despegaban del suelo. -¡Que sensación!. Salió volando por la chimenea y por fin pudo cumplir su sueño.

Esperamos que os haya gustado leer el cuento tanto como a nosotros hacer este bonito diseño.
Ya sabéis que podéis pasar por la tienda para echar un vistazo a Pablito y el globo.

colgante

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